
Esta entrada es difícil de escribir. Seguramente también será un poco difícil de leer, así que pido disculpas anticipadas y sigo. Primero empiezo con una breve reseña de estos últimos días y cómo fui avanzando:
Estoy feliz de comunicar que ya no estoy en celo. Ya no me la paso buscando sexo de manera desenfranada y sistemática por un gramo de excitación y algo de liberación sexual para el cuerpo. Creí que esta vez... este celo... realmente iba a ceder. Pero no pasó... y no sé si estar agradecido de no haber cogido con nadie o más enfadado que antes. Sin embargo, a pesar de haber pasado casi tres meses al palo, conteniéndome, y estar muy enojado por eso, debo reconocer que esta vez, este celo, si conseguí algo muy copado de la experiencia: la conexión. La conexión con la gente. Supongo que, teniendo en cuenta mi historial, era más que obvio que, a pesar de estar RECALIENTE, no iba a cojer con nadie, pasara lo que pasara, siempre iba a encontrarle un pero a todos y de esa manera evitaría perder mi virginidad, así que quizás, y sólo QUIZÁS, porque soy el Rey del Quizás, digo que sólo entré en celo para conocer gente. Para ponerme en contacto con gays con los que hablar. Porque si alguno entró en curiosidad con respecto a mí y sacó cuentas, se habrá percatado de que mi único amigo real gay actualmente es El Faérico. No tengo otros amigos gays. Y si bien lo amo, y sé que es un gran tipo, compartimos muy poco como para que lo considere un verdadero amigo. Pero sé que cuento con él y lo quiero, eso lo hace valioso. Pero volviendo al tema, esta vez, esto de abrir los perfiles realmente me puso en contacto con mucha gente copada. Recientemente, inclusive, tuve otra cita con un chico que no me gustó pero con el que pegamos muchísima onda. Y así con otros que quedaron en mi msn y con quienes hablo regularmente, comparto, debato, y demás. Y eso es bueno. Eso es lo que necesito, supongo... ponerme en contacto con gente del palo, aprender y compartir. Eso me pone contento.
Eso no significa que mi inactividad artística haya finalizado también. Me sigue costando muchísimo ponerme en campaña y poder pintar o escribir algo. De hecho, escribir esta entrada, hasta acá, me costó un huevo. Es difícil concentrarse aún, pero, supongo que volveré con el tiempo, a medida que los perfiles acumulen polvo...
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Algo, no obstante, estuvo dándome vueltas por la cabeza y me pareció interesante plantearlo en el blog. Acá va... agarrense fuerte :)
Durante toda mi vida desaté guerras conmigo mismo por miles de cosas: la sexualidad, el peso, el estudio, el trabajo, etc. Y entre dichas guerras se encuentra la identidad de género, algo por lo que calculo, varios gays pasamos, ya que somos un poco más suceptibles a la confusión. Me acuerdo de un episodio, a eso de los 6 o 7 años, en que me fui a bañar, y frente al espejo, desnudo, empecé a llorar desconsoladamente. Entonces abrí la puerta y llamé a mi Mamá muy preocupado, que estaba cocinando y me decía que no podía venir. Yo necesitaba hablar con alguien urgentemente, algo me estaba molestando muchísimo y me hacía llorar, pero ella estaba ocupada y sabía lo mucho que a mí me gustaba llamar la atención. La conversación fue más o menos así, a los gritos:
TK (llorando, desnudo, asumando la cabecita por la puerta del baño): Ma, veníiiii...
Mamá (cocinando, con su mirada concentrada en ollas y cuchillos, algo exasperada): ¿Qué pasa, Tommy?
TK: ¡Vení!
MM: No puedo ahora, decime que pasa...
TK: ¡No, vení!
MM: ¡Tommy, estoy cocinando! ¿Qué querés?
TK: Es que no sé si soy nene o nenaaaa...
(Silencio)
MM (límite de exasperación al máximo): Tommy, ¿¡Vos tenés pito!?
TK: Sí...
MM: Bueno, entonces sos nene.
Reflexioné un segundo. Me miré el pito. Cerré la puerta del baño y entré en la ducha, a asearme. Solucionado el problema, Tommy sigue con su vida.
Me acuerdo, que, de niño, era muy afeminado. No es que ahora sea el macho argentino que come asado y después caga con la puerta abierta, escupe verde y se rasca un huevo en público (estos no son sinónimos de macho de verdad, pero sí de macho social), pero era mucho más afeminado que ahora. Y mi preocupación por mi identidad de género en ese entonces, no había surgido de mí, sino de los que me rodeaban. Yo llegué a esa duda, de no saber si era hombre o mujer, porque mis compañeritos de la primaria me cargaban todo el día por mis modos y me decían que vaya a jugar con las nenas. Llegué a preocuparme de esa manera porque mi hermana me decía que me tenía que comportar como un "hombrecito", porque sus compañeras le preguntaban si yo era una nena, porque tenía la muñeca quebrada. Llegué a pensar que mi pene no era un indicador de género masculino porque mi viejo me decía que no sea tan "maricón" y que los hombres no lloraban, eran las nenas las que lo hacían. Pareciera que le estoy echando la culpa a los demás por mi confusión, pero no es así. Simplemente no me lo había planteado hasta que ellos lo señalaron, no era algo en lo que pensara hasta que los demás me lo hicieron notar. Pero ellos lo señalaron porque algo afloraba... Para mí en aquel entonces no existía "homosexual", existía "nene" o "nena", punto final. Pero una vez que lo hicieron, que me hicieron entrar en duda, la puerta quedó abierta y no volví a cerrarla... en efecto, el pene indica género masculino sólo en la biología de los cuerpos.
Ahora bien, podríamos entrar en debate sobre dos cosas en este punto: la primera es, el comportamiento humano, y como un niño empieza a manifestarse a través del mismo desde pequeño. No soy psicólogo ni nada que se le parezca, pero estoy seguro de que los niños vienen al Mundo en blanco y a medida que crecen van eligiendo a quién quieren parecerse más, o en mi caso, qué actitudes, modos o expresiones les gustan más, para hacerlos parte del repertorio que formará su personalidad y como esta repercutirá para con los demás. Creo que en psicología, se refiere a este tema con los "modelos". La segunda es, cómo infieren los demás en eso. Porque si bien tomamos las expresiones y actitudes de algunos que nos gustan, esos son unos pocos (o unos cuantos, quizás), pero siempre habrá más. Y esos más se encargaran de observar, analizar y responder a lo que expresamos nosotros, como seguramente nosotros también lo haremos con ellos. De más estar decir que el ser humano es suceptible a la apreciación ajena de sí mismo, que eso de "lo que digan de mí me chupa un huevo" es una mentira y que sufrimos cuando los demás nos señalan con un dejo de negatividad, pero ese, no es el punto de discusión. Dudo que la opinión de los demás si infiera en algo tan intrínseco como lo es la sexualidad, pero si ayuda a moldear el comportamiento, para bien o para mal, de forma mínima o exagerada, por que yo, a medida que crecía, iba dejando algunos háitos femeninos y adquiría otros masculinos, ya que sino, sabía que sería todo mucho más difícil...
Antes me gustaría ir a otra cosa: El Hombre y la Mujer, y la Dama y el Caballero.
Digamos que, biológicamente, el ser humano, como la mayoría de las especies de vertebrados que habitan el planeta Tierra, cuando se refiere al género, sólo tiene tres opciones: Hombre, Mujer y el ramillete de posibilidades que ofrecen el pseudo-hermafroditismo y la intersexualidad, caracterizadas cada uno por el pene y la vagina en forma principal, y otros carácteres que no viene al caso nombrar en forma secundaria, o en el caso de la tercera opción antes nombrada, la aparición de algunos carácteres del hombre y otros de la mujer.
No obstante, cuando nos referimos a la psicología, o al comportamiento estipulado por la sociedad mejor dicho, hay sólo dos opciones de ser: la Dama y el Caballero o Macho (no hablando de "macho y hembra", sino "macho" como la máxima expresión del hombre en el género masculino de la especie humana, como imagen social de los que el hombre debería ser), y se entiende por defecto, que las mujeres deben ser damas y los hombres caballeros. No sabemos bien quién fue el hijo de puta que nos condenó a todos en caer en una de esas dos categorías, pero sí sabemos dos cosas: en primer lugar, seguramente, los primeros especímenes machos y hembras de la especie humana no eran ni damas ni caballeros; y en segundo lugar, sabemos que, a partir de finales del Siglo XIX y principios del Siglo XX, la Dama y el Caballero, esas etiquetas monstruosas, empezaron a morir lentamente... ¡Razonemos!
¿Qué entiende usted por dama? Tommy Knocker (no hablo por nadie más que por mí cuando planteo lo que planteo) entiende por dama a lo que la sociedad espera de una mujer... en todo sentido. No solamente la concepción victoriana de la mujer, que la pone dentro de un asfixiante vestido encorcetado que acentúa sus curvas y la hace estar hermosa las veinticuatro horas del día, sino también la concepción moderna, que la considera un ente dedicado al trabajo del hogar, la crianza de los hijos, los modales delicados, el caminar meneando las caderas y el maquillaje. La Dama es aquella que cocina y usa polleras. Aquella que no insulta y sirve a su marido, la que se somete a su mandato. Antes, la mujer... perdón, la "Dama", no gozaba de las relaciones sexuales ni tenía orgasmos. Si su marido la engañaba se la tenía que bancar, porque él era el hombre y de la puerta para afuera podía hacer lo que quería. La Dama es tonta y no tiene que hablar mucho, ni opinar de nada que no le incumban, como por ejemplo, política o religión, más bien deja que los hombres se peleen mientras sonríe como una boluda y es por eso que no vota, suponemos. La Dama no chupa pija, tampoco, para eso están las putas, eh! Ni le puede gustar chupar pija.
¿Porque dice usted que la Dama está muriendo? Porque está en plena agonía. Porque la mujer es cada vez más rea. Hace algunos años empezó a usar zapatillas en lugar de tacos altos solamente y camina por la calle más cómoda, los doctores descubrieron que también tiene orgamos y que chupar pija puede gustarle y se la descubrió como importante fuerza de trabajo, no sólo en lo que respecta al aspecto intelectual de la misma, con incontables profesionales brillantes, sino también al aspecto moral: en varias profesiones como la abogacía, la policía o el gobierno se descubrió que empleando mujeres disminuía la corrupción y aumentaba la eficiencia. Además la mujer hoy tiene su propia opinión, voz y voto y la ley la defiende. Esto no significa que no sean "Damas", o que sean menos "Damas", sino que no están cumpliendo con lo que las habían inducido a hacer, y no está nada mal que no lo cumplan... pero no lo cumplen. Ya no.
¿Y usted cree que morirá mañana? No. Tan rápido no. Aún hoy es la mujer la que sabe qué le pasa al nene o a la nena cuando tiene fiebre, es ella la que ama los zapatos y los bolsos y tiene el guardarropas lleno de ropa, es ella a la que le encanta gastar y sabe manejar el lavavajillas. Ella es la que usa cremas antiarrugas y sabe de moda. Es la que se preocupa por las varices y las arañitas y las patas de gallo y porque esté limpia la cocina...
¿Qué entiende usted por Caballero? Mezclemos "caballero" y "macho", para ilustrar mejor que es lo que la sociedad espera de un hombre, porque fue primero "Caballero" la imagen social a la que tenía que responder el hombre, para luego darle al "Macho", que de "Caballero" no tiene nada, pero de hombre, supuestamente tiene mucho. El Caballero o el Macho es el que se coje muchas minas. Es el que labura en una mina de carbón, o en una tornería o en una parrilla. El Macho no sabe cocinar (a menos que de asado se trate) ni limpiar el baño y eructa cuando tomó mucha cerveza. El Macho puede meterle los cuernos a su novia porque es de Macho. Es el Caballero quien maneja el auto y le interesa la tecnología para llenar su casa de aparatos electrónicos e invitar a sus amigos a ver el mundial por LCD (¿O es LSD? Ah, no, eso es otra cosa) para que discutan de cuántas pulgadas es y así ver quién la tiene más grande. Al Macho le gusta el fútbol y como es un Caballero lleva el pelo cortito. El Macho sabe de autos y de deportes y nada de nada de productos para el pelo. El Caballero camina sacando pecho para que todos vean que se lleva el Mundo por delante.
¿Y usted cree que está muriendo el Macho? Oh, sí, sí, tiene un pie en el ataúd. Hoy por hoy tenemos Machos que usan cremitas para los barritos, Caballeros que se quedan en casa cuidando a los chicos porque su esposa tiene un sueldo bien jugoso y le gusta trabajar. Hombres que van al super y saben para qué sirve el "Harpic" con esa forma tan rara que tiene. Tipos que (¡Válgame Dios!) cuando hablan mueven las manos y usan bolsos de diseñador. Chabones que descubrieron que está bueno que su novia les meta un dedo en el culo y si bien lo hacen con cierta vergüenza, se dejan. Tenemos hombres que usan pantalones ajustados y remeras de color rosa, fucsia o violeta... ¡algunos hace décadas se pusieron aritos en las orejas! Insisto: no es que esto los haga menos "machos", pero no cumple con el estereotipo de "Caballero" o "Macho" que había impuesto la sociedad, y no está mal que no lo cumplan... pero no lo cumplen.
¿Morirá pronto el Caballero? No, es "Duro de matar" (al Macho le gusta Bruce Willis... tiene una especie de admiración enfermiza, casi homo por él). Aún hoy hay tipos que creen que los consoladores para culo "son para puto" y las cremitas "son para puto", y la crema de enjuague "es para puto", y el rosa "es de nena" y cocinar "es de marica" y la deplorable lista sigue...
A ambos, al Hombre y a la Mujer, se los convirtió en "Damas" y "Caballeros". Nadie les preguntó si así querían serlo o si querían caer en esos roles, simplemente les fueron asignados. Los cavernícolas iban a casar y dejaban a las cavernícolas en la cueva con los pequeños cavernícolas y así los roles fueron evolcionando para transformarse en lo que son hoy. No sé si eso está bien o mal... es lo que tenemos, es a lo que venimos respondiendo desde que tenemos conciencia.
Pero... ¿Qué pasa con los gays en todo esto? Mi teoría supone que, si bien algunos gays pueden escapar de esto, varios de nosotros adquirimos como modelo a la madre, porque desde que tenemos uso de razón sabemos que nos gustan los hombres, y de esa manera, sólo nos queda una posibilidad: ser mujeres, o damas, porque es a las mujeres a quienes les gustan los hombres. No digo que todos sean así (repito constamente lo de no meter a todas las gatas en la misma bolsa para no herir suceptibilidades, porque realmente no creo que todos entremos en la misma categoría, hay varios colores, acá), pero los que si tomamos a la mujer como modelo tendremos a cuestas varias actitudes femeninas. La imagen de "la loca" es probablemente la más popular entre los gays, y es porque la mayoría creció observando lo femenino como lo que tendría que ser, dada su sexualidad. Pero que nos gusten los hombres, no nos hace menos hombres, aunque eso... es muy difícil de comprender. Y porque nos gustan todas esas cosas que les gustan a las mujeres es que si un heterosexual quiere practicarlas se transforma en un "puto social", es decir, no un homosexual al que realmente le gustan los de su mismo sexo, pero sí en alguien a quien otros heterosexuales miraran raro.
Yo no sé si los homosexuales más femeninos realmente desearemos ser mujeres en el fondo. No sé si las travestis se enamoran tanto de la imagen de "Dama" que creen necesitar reproducirla. No sé si algunos homosexuales tomarán al padre como modelo porque son seres que jamás se preocuparon por estas categorías que se le asignaron a los géneros o porque no tenían madre o tenían hermanos mayores o estaban más rodeados de hombres o lo que sea. No digo que esto "sea así y punto", digo que es algo que se repite y mucho.
Y como no sé todo y sólo teorizo, repito nuevamente que sólo sé lo que se aplica a mí. Yo creo que... mi vieja es una mina cero femenina. Probablemente (Gaga apoya esto) sería muy difícil para mí de niño discernir entre mi Mamá y mi Papá cuando era chico, porque ella nunca se pintaba las uñas ni usaba polleras. Mi viejo además, no pasaba mucho tiempo en casa, porque tenía que laburar mucho. Eso de que la ausencia de mi viejo definió mi sexualidad me parece una huevada, pero no podría descartarlo, tampoco. Probablemente contribuyó. Sé que... desde muy pequeño viví el rechazo en carne propia por ser muy afeminada, era un de esos nenes a los que "se les notaba de chiquitos", y entonces, como mi vieja me lo decía, y mi hermana me lo decía y mis compañeritos me lo decían, comencé a mirar un poco más a mi viejo, y a tomar actitudes de él también. Y ahora, si bien no soy el tipo más masculino del Mundo, no me considero un gay afeminado. Tengo cosas de los dos: tengo ademanes y reacciones femeninas pero jamás me afeitaría los pelos del pecho o las axilas, ponele; me paseó por la casa con mi shorcito de Madonna de merchandising original que compré en el "Sticky & Sweet Tour" pero odio el maquillaje; tengo el pelo largo y me lo cuido y ato en formas raras con gomitas fucsias pero me gusta ver partidos de fútbol que me interesan y grito sacadísimo goles de Etudiantes, San Lorenzo o Boca; cuando pienso en mí, en varias oportunidades me visualizo como una mujer, y no como un hombre, pero amo mi pene con locura, es la parte favorita de mi cuerpo; etc., la lista sigue. No digo que esto sólo se aplique a hombres o mujeres, seguramente tendrán una amiga futbolera que no es torta o un amigo que usa palabras como "horror" y es hétero, pero relean y fíjense que tan fácilmente identificables a cada género son las cosas que nombre más arriba... y es que no son específicas de cada sexo, pero sí se corresponden con los modelos, con las imágenes sociales impuestas.
Todo este mambo de la confusión de género comenzó hace unos días cuando me preparaba para salir por mi cumpleaños y me vi al espejo nuevamente. TOMMY Knocker, a los 22 años, se miraba nuevamente al espejo como a los 7, viviendo ahora prácticamente sólo, sin la posibilidad de llamar a su Mamá para que le aclare sus dudas, y entonces, sólo las puede aclarar el sólo. TOMMY Knocker que ya no es un niño, momento en el que ningún género se manifiesta más allá de los genitales o el corte de pelo o la ropita. TOMMY Knocker que ya es un hombre peludo, vestido con ropa de hombre... y con barba. Y TOMMY Knocker que pensó: "¿Realmente soy yo este tipo en el espejo, o la mujer que me imagino a veces?". TOMMY Knocker que tuvo una crisis por su barba rubia. Porque hace algunos años, cuando me empezó a crecer la barba, me encantaba, pero puedo afirmar que desde que salí de clóset soy más femenino de lo que era de adolescente. Es que ya no le tengo miedo a ser femenino, pero confunde. Sin embargo, no me afeito la barba porque tengo la pera muy gorda y con barba no se me nota (sí, tengo un complejo con mi pera ¬¬), pero ya no sé si me gusta tener barba... y no sé si usarla sólo porque me queda linda. Desde que me dejé crecer el pelo (ya lo tengo por abajo de los hombros) me siento mucho más femenino, también, y eso también confunde. Hace algunos años le plantié la posibilidad de ser "una mujer por dentro" a Gaga, pero ella me explicó que sólo buscaba más castigo, porque los travestis son lo menos masculino, y por ende, lo más discriminado, dentro de lo gay.
Sinceramente no sé qué pensar de todo esto. Sólo sé que... al igual que con el resto de las cosas, me di cuenta de que todo es relativo. De que nada existe en realidad. De que no existen cosas tan absurdas como colores gay, o ropa gay, o música de puto o amaneramiento o lo que sea... son más y más pendientes dentro de la homofobia para mantener la imagen del "Macho" o "Caballero" y la de la "Dama"... me di cuenta de todo eso, pero, al igual que con el resto de las cosas... cuesta deshacerme de lo que me enseñaron en casa, y quizás por tener una bufanda rosa, y escuchar Madonna y querer tener un novio en lugar de una novia, me siento más mujer que hombre a veces. Y por lo general cuando entro en estos confusos laberintos sin sentido, me retiro a lo natural... ¿Qué es lo natural? Natural es lo que se és, lo que nace directamente de adentro, sin pasar por el colador de la mente conciente, sino del inconciente. Porque si bien a veces pieso en femenino, y eso asusta porque tendría que reconfigurar toda mi vida si a esta altura decido ser una mujer, también me encanta ser un hombre, y el tipo que aparece en el espejo me cae bien, e inclusive me gustaría ser más masculino ¿Por qué? Por lo que dije antes de los travestis: los gays masculinos son lo más aceptados, los menos discriminados y los más codiciados por los otros gays, y no quiero mi mente obnubilada por ese veneno de mierda. Y si me retiro a lo natural, ahora, mientras escribo esto, ¿Cómo estoy sentado? ¿A qué imagen social respondo? ¿Qué es lo primero que hago cuando me levanto a la mañana? ¿Es de hombre o de mujer? ¿Cómo camino, moviendo la cola o sacando pecho? ¿Importa? ¿Por qué me importa? Yo, igual que ustedes, tengo las respuestas a todas esas preguntas, pero al menos a mí, no me aclaran nada.
¿Saben qué es lo más triste? Que realmente no sé si no quiero ver la inevitable realidad o mi mente está usando esto para tapar otra cosa :)
¡Jaja, saluditos!
TOMMY Knocker

4 comentarios:
Siempre que pones tus palabras das tu corazón y nos dejas queriendo más.
Tengo un par de cositas que comentarte, creo que es más una comparación con lo que me paso desde muy chico y como vivo mi sexualidad ahora. Desde que tengo uso de razón sé que había algo diferente, no sabía porque quería mirar a algún que otro amiguito mío, ni porque me sentía distinto estando con ellos. Tampoco porque prefería estar con amiguitas y jugar con ellas a las muñecas a estar jugando al futbol con mi hermano. Desde chico me crie con la idea básica de hombre y mujer pero creo que tuve la gran suerte de saltearme lo del macho y la dama. Mi viejo siempre cocino y limpio, incluso me bañaba y me limpiaba la cola cuando iba al baño mi vieja trabajaba, pero siempre tenía tiempo para mí, aclaro que los dos son muy grandes y están chapados a la antigua pero nada de eso me marco.
Estoy totalmente seguro que esta imagen de familia con un padre en casa cocinando pero mirando futbol y una madre que trabajaba pero usaba pollera (y lo sigue haciendo) me dio la libertad que tengo ahora de decidir ser quien soy. Aun así algo me impide definirme para con los demás. Y no sé si es que no puedo, no quiero o es que las etiquetas que existen en la sociedad no son lo suficientes para que yo me sienta cómodo en alguna de ellas. Siempre dije a los demás y a mí mismo… me gustaran los hombres pero yo soy un hombre y por ende me comporto como tal y me gusta así. Nunca me imaginé como mujer y no creo que lo haga por ahora, no soy afeminado y no necesito serlo, solo quizás alguna forma de actuar que sea amanerada. Pero aclaraba no sé si yo en verdad soy así o es la forma en que me criaron pero me gusta ser un hombre, con todas las características (menos el futbol y el asado) al que le gustan los hombres por quienes son y no porque tan gays o machos son.
Pienso que esta imagen tan destructiva de caballero y de la dama se hizo sentir en todos nosotros de alguna manera…por eso no podemos salir del armario tan fácil. Pero de donde vino eso…no podemos cargarle la culpa a una persona (lamentablemente) pero podemos dejar de creernos cueste lo que cueste esa versión de la historia y escribir la nuestra propia. No guiarnos por los signos del orgullo gay, que muy bien hacen en defender sus derechos pero dan una imagen que quizás no todos manejan, una imagen comercial y no social. No guiarnos porque el otro es más macho que yo ni guiarnos porque tanto me parezco a una dama. Solo llegar a un punto en donde podamos decir basta y crear una imagen propia de quienes somos y no quienes los demás quieran que seamos.
Esto da para mucho mas de reflexión pero creo que solo le quitaría ahora todo lo hermoso, triste y real a lo que escribiste.
Gracias por algo como esto.
Rayos! Esta entrada si q me hizo pensar a mi q no soy gay haha pero es verdad los gays entre menos locas son mas...no se pero el efecto psicológico inmediato es que es un hombre con gustos diferentes, no una mujer atrapada en el cuerpo de un hombre....aun asi me intento llevar bien con todos pero es algo muy complicado que creo q hasta cierto punto puedo responder como machito mexicano de 16 años...aunque esta es la primera entrada q leo me gusto bastante :D
Haha yo ya te sigo ;) pd: te pasarías por mi blog de vez en cuando que apenas voy empezando hihi
creo q tus entradas son las mas largas q he leido en blogues... pero bueno no me aburren q es lo + importante. qiero decirte q coincido en algunas cosas y en otras no, tambien q pareces ser muy inteligente o pensante con las cosas q escribis...
no coincido en eso de los cabernicolas, ya q creo q hay errores en cuanto a los estudios sobre la humanidad de aqella epoca. pero no da aca para escribir de eso.
otra cosa q qiero aportar es la dif q hay entre hombres y mujeres en el sexo. no coincido q alas minas realmente les gusta chupar p.. como dijiste. ojala asi fuera. pero no lo es. abra algunas q si.
pero creo q las mujeres ven al sex y lo sienten de una manera distinta q los hombres... no me voy a extender + porqe no es mi blog.
pero una pareja de lesb tiene menos sex q una pareja gay o una hetera (estadisticamente comprobado), y eso es porqe no hay un componente hombre. osea no se si tiene q ver con tu entrada, pero bueno ya me re enrede solo. por eso la imagen de gay promiscuo muchas veces esta y no tiene q ver con ser macho o caballero u hombre etc. es porqe los hombres son muy sexuales en comparacion con las mujeres.
segui asi con el blog
cuidate
GRILLO
Tommy,
Gracias por el comentario dejado en mi blog!
Me gusta mucho cómo escribís, lo q transmitís, desde tu sinceridad.
Te dejo un abrazo y gracias por tus palabras respetuosas hacia mí.
Alejandro.
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