martes, 9 de noviembre de 2010

El Marsupial Cósmico


A pedido de Lucky...

Poco a poco... me gustaría ir desenredando algunas de las cosas que existen con respecto a los personajes que desfilan por El Lado Oscuro del Arcoiris. Seguramente para ustedes sólo son personas con un nombre raro que yo les asigno (no al azar), pero yo soy de mitificar y mistificar mucho a las personas que me rodean. Pero con El Marsupial Cósmico no hice eso. Directamente lo santifiqué.

Conocí al Marsupial Cósmico a los 18 años, a través del Gaydar. Tenía en el perfil poca información sobre él mismo, realmente no recuerdo qué era lo que decía, lo que más me queda de ese vacío naranja con fotos y letritas negras son dos cosas: su signo zodiacal (presto atención a eso) y su foto principal. Se veía hermoso. Tenía muchísima actitud. Se lo notaba muy sexy y juguetón. Había visitado su perfil en el pasado, unas 3 o 4 veces, pero nunca había escrito. Y un día, cuando me había olvidado de ese perfil, la energía que había estado enviando en su dirección fue devuelta hacia mí en forma de mensaje, y lo agregué al msn.
Hace cuatro años de nuestras primeras conversaciones, así que no puedo discernir las cosas que nos dijimos de las que creo que nos dijimos. Lo que más me queda de aquellas conversaciones primigenias es que a la segunda me dio su celular y me dijo que le mande un mensaje, lo que para mí era sinónimo de cojer por aquel entonces. Por lo que, no sólo no lo agendé, sino que además decidí que no era para mí y comencé a pensarlo menos. O a intentar pensarlo menos, mejor dicho. El Marsupial tenía 3 años más que yo, la edad de mi hermana, y por aquellos años no andaba con vueltas: tenía fama de ir por la vida bajando cañas, convirtiendo héteros en gays y arruinando parejas. El mito que lo envolvía hoy no es tan fuerte, en realidad, sólo me suena a chico normal, digamos no hacía nada del otro Mundo, pero también convengamos que en aquella época yo era mil veces más cerrado que hoy, y todo aquello me parecía una herejía a la vida... pero me atraía mucho.

Ni hablar de su cabeza: siempre lo dije, él fue el primer chico que me hizo valorar la inteligencia. Yo me consideraba un tipo inteligente, pero hablar con el Marsupial era intentar comprender un texto de Borges en otro idioma, con otra forma de escritura, mezclado con un trabalenguas. Insisto: hoy por hoy esas cosas se desdibujan y cuando leo lo que me mandó hace cuatro años pienso que es medio una huevada, pero por aquel entonces me envolvió en una estela de humo de la que difícilmente podía salir. Y es que lo había conseguido el Marsupial, sacarme del témpano: si bien yo decidí que el sólo quería cojerme porque me había pasado su celular, no desistió en hablarme y enventualmente consiguió mi celular, por lo que no sólo me hablaba por msn sino que además me mandaba mensajes de texto todo el día. Y yo reía al leerlos. Me encantaba. Era una poesía continua y hermosa... era la primera vez que alguien me prestaba tanta atención y se preocupaba de esa manera por mí.

Pero su inteligencia no fue lo único que hizo que me vuelque hacia el Marsupial como interés romántico, además era amigo del Hada Madrina, que por aquel entonces era mi referente como gay, mi segunda hermana mayor. Recuerdo que un día el Hada Madrina me preguntó por msn si había conocido un chico que se llamaba "tal", y cuando le dije que sí me advirtió sobre sus deslices y andazas y promiscuidades... no supe que responder. Cuando quise acordarme no podía dejar de pensar en el Marsupial.

La segunda vez que fui a un boliche gay lo vi en vivo y en directo, entre el alcohol que había ingerido, el humo de los cigarrillos aledaños y el maquillaje que me había puesto el Hada. Estaba con su grupo de amigos que saludaron al Hada pero a mí no, y pasó por mi lado como si nada, para luego venirse adonde estaba yo, y no despegarse de mí en toda la noche. Bailaba intentando hacernos reír. El Hada le decía que estaba drogado. Yo me reía, pero no quería mirarlo a los ojos... no quería que me bese o me toque. Ahí empezó la cuestión. La puerta del sexo estaba cerrada y yo ni cuenta me había dado. Me acuerdo que en un momento de la noche estábamos los dos mirando hacia unos travestis haciendo un show, y yo lo miraba, pero él no me miraba a mí, y cuando él me miraba, yo no lo miraba. Le pregunté qué le pasaba, pero me dijo que no le pasaba nada. Lo veía triste.

Su fotolog era otra cosa rara, intrigante y bella, como él. Estaba plagado de fotos que simulaban ser sacras, como de él en el mismísimo Cielo, mechadas con algunas de sus amigos y abajo había varios debates y razonamientos matemáticos, amorosos, sexuales y religiosos. La gente que le firmaba se quejaba de no entender nada, y él se defendía riendo, y diciendo que sólo sabía hablar así. Era un tipo bastante religioso: se había criado de esa manera, y le gustaba el tema. Respondía al mandato religioso en varios cosas, y eventualmente, esa sería una de las razones que lo llevarían a tomar la decisión que tomó, supongo. Cuando le pregunté por qué la noche que nos habíamos conocido se veía tan triste me dijo que no estaba triste, sino confundido, y que si me seguía mirando le sería imposible no besarme. Reí. Y pensé en un beso que nunca había recibido... y que tampoco iba a recibir de él.

Al tiempo de conocerlo accedí a salir con él. Esto pasó luego de meses y meses de histeriqueo por msn. Histeriqueo que yo oficiaba y él se encargaba de continuar. Las charlas por msn que se habían extendido a mensajes ahora se extendían a llamadas telefónicas nocturnas, largas y furtivas... era el primer chico gay con intereses románticos que me llamaba a mi casa. Siempre ponía el bloqueo para el identificador de llamadas antes de marcar, para que nadie sepa quién era, y de todas formas, lo atendía mi vieja, que para esa época ya sabía que era gay, así que le explicaba noche tras noche que no hacía falta que lo bloqueara ni dijera "un amigo" cuando le preguntaban quién era, estaba todo bien. Mis viejos no me decían nada y nunca comentaron al respecto. Esas serían de las charlas telefónicas que más atesoro, y por muchas cosas. Siempre tenía algo que comentar, hablábamos de la vida, de la salida del clóset (él nunca lo hizo). Me acuerdo que una noche... era Invierno... fue antes de que saliéramos... el estaba hablando por teléfono conmigo en el patio de su casa y no estaba bien abrigado, y temblaba, y se reía, y me contaba que estaba afuera porque no quería que los padres lo escuchen, y que, si algún día, su padre se enteraba de que era gay, moriría de un infarto. Lógicamente intenté convencerlo de lo contrario, pero no fue cosa fácil.

Como decía, salimos una vez. Y sólo una vez. El Marsupial se estaba transformando poco a poco en un hombre real y no en un semidios fabricado en mi imaginación. Fuimos a tomar café a un histórico bar de la Ciudad de Buenos Aires. Yo pedí café con crema (siempre pido café con crema). El pidió té de frutas. Hablamos mucho. Para ese día me había salido un grano horrible en la cara (es común que cuando salgo con alguien que me gusta me salgan un par de días antes), así que cuando llegué se lo comenté, pero él me dijo que no le interesaba y que sólo quería verme a mí. Me contó de sus amigos, los imitó en escenas burlonas y me contó algunos chismes. Tenía luz, un montón de luz y chispa. Era tierno y amable. La conversación podía pasar de lo cómico a lo filosófico en instantes, y eso me interesaba, pero de todas formas, no hablé mucho. Él estaba nervioso, o al menos yo lo noté así, más nervioso que yo. Me acompañó caminando hacia la estación de tren más cercana. En el camino un tipo tirado en el suelo nos cantó "Somos novios", y después entramos a un shopping de la zona para ir al baño, y él me acompañó al baño cosa que me dio mucha vergüenza, pero igual resolví bien. Cuando llegamos al tren más tipos nos miraron raro, pero no hubo beso, sólo un frío despedirse y algo por lo que reflexionar. Estuve todo el viaje pensando en si me gustaba o no. Tienen que entender una cosa para comprender por qué santifiqué al Marsupial: fue mi primer boicot. El tuvo los primeros "peros": "Es inteligente pero no es lindo...", "No es feo, pero no me gusta...". Tuvo las primeras aproximacimaciones a otro hombre cara a cara, fue mi primera salida con un chico en la que me senté frente a él y hablé de mí con un fin... conocernos. Fue mi primer vuelta en el tren pensando en si me gustaba o no, en el miedo, en la posibilidad del sexo y el amor. Ocupaba mi mente constantemente. Fue TODO en ese momento. Pero yo decidí que no fuera NADA. Así que cuando llegué a casa me llamó nuevamente, como todas las noches, y entonces destruí lo que había construido por primera vez en la vida con respecto a otro que me interesara: le dije que no me gustaba ni tenía ningún interés amoroso, romántico o sexual con él. Lo escuché muy triste. Fue una de las cosas más feas que me tocó hacer, no sólo porque era la primera vez que lo hacía, sino porque además el me encantaba como persona, era demasiado tierno. Y sentí cómo lo lastimaba... no es el mejor recuerdo que tengo.

A partir de ahí las cosas cambiaron mucho. Ya no llamó como antes, lógicamente, e inclusive, en una de nuestras últimas conversaciones me enteré de que había habido una suerte de conversación en la que tuvo que preguntarle al Hada Madrina si aún gustaba de mí y si ella le daba pase libre para avanzarme. Ahí comprendí porque el Hada se había portado de forma tan errática y agresiva en los últimos meses... gustó de mí todo este tiempo y tenía que ver como mi atención era captada por otro. En una charla con el Hada, ella se embroncó conmigo, diciéndome que deje de joder al Marsupial si no me gustaba o haga algo si me gustaba, pero que deje de dar vueltas, que no me entendía y que eso le molestaba mucho. Todo cerraba ahora, las cosas le dolían. Pero yo sí daba vueltas: seguía hablando con él, seguía histeriqueando. Estaba confundido y no sabía lo que quería. Él me gustaba pero tenía miedo. Todo se volvió muy raro y hostil... estaba perdiendo a mis únicos amigos gays, o me había transformado en la Manzana de la Discordia... por primera vez en mi vida.

Y entonces los perdí, los fuí perdiendo a los dos. Y no supe mucho más del Marsupial hasta que se acercó la fecha de su cumpleaños, al que fui invitado. Me maté todo el día pintando una caja de madera con el dibujo de una mariposa violeta, azul, celeste, negra y plateada. Dentro de la caja puse un pañuelo que había comprado y en él, unos escones con frutas secas, que es una de las cosas que mejor me salen. Cuando terminé ya era muy tarde y tenía que ir al lugar indicado que para mí en esa época era algo desconocido y terrorífico... pero quería recontruir mi relación con él. Quería conocer a sus amigos, tener un grupo de amigos gays y quería volver a ver al Hada, que estaba en el festejo y quería hablar con ella y posiblemente recontruir nuestra relación también. Llegué más tarde de lo acordado y no encontraba el lugar por ningún lado. Deambulé como un idiota llamándolo y mandándole mensajes para que me indicara adónde tenía que ir. La calle estaba llena de gente rara fumando porro y tomando cerveza y escuchaba gritos por aquí y por allá. Él nunca atendió su celular. Yo me volví a casa como pude. Al otro día me llamó y mensajeó incansablemente. Me dijo que no había escuchado su celular por el festejo y me pidió infinitas disculpas. Yo me sentía muy mal, pero sonreí y le dije que no se preocupe. Ese día me había levantado temprano a pesar del mal trago de la noche anterior y me disponía a visitar al único amigo gay que me quedaba: El Faérico, que era, nada más y nada menos que el ex novio del Marsupial. Cuando le comenté por teléfono lo que estaba a punto de hacer, me cortó, ofendido, y no volví a saber nada de él hasta unos días después.

Aquella tarde estaba al pie de una exposición de mis pinturas junto con la de otros miembros de la clase a la que asistía cuando recibí uno de los últimos mensajes del Marsupial. Me invitaba a salir a un conocido boliche de Capital esa noche, con sus amigos. Nuevamente cometí un error, le dije que ya había acordado salir con el Faérico, y como, si bien eran ex amantes, me había dicho hacía un tiempo que ya no le guardaba resentimientos, le pregunté si le molestaba que el Faérico venga, pero no le gustó para nada aquello. Para colmo de males me quedé sin crédito y no pude hablar nada más con él y sólo me limité a recibir sus insultos por sms. Me enojé muchísimo y no volví a saber nada más de él por un largo y substancioso año.

Durante ese año, empecé a tomar mis primeras clases por Capital Federal y sabía lo mucho que a él le gustaba deambular por allí. Así que me subía a trenes y subtes con la ambición de volver a verlo, de hablarle, de preguntarle cómo estaba y cómo había estado. Cada dos por tres entraba a su fotolog y revisaba cómo le iba. Inclusive recuerdo leer un post en el que enumeraba sus conquistas más importantes y una de ella decía algo así como: "Vos viniste, me engañaste, me hiciste creer que eras especial, pero no sos nada...". No estaba explicitamente dedicado a mí, pero por orden cronológico me lo atribuí. Después vino el Facebook, y yo no lo busqué, porque hacía algunos meses que ya no entraba a su fotolog ni sabía nada de él, había perdido el interés en saber cómo estaba así como él había perdido el interés en comunicarse ya conmigo.

Algunos días antes de mi cumpleaños, unos amigos y yo estábamos planeando la fiesta. Decidimos disfrazarnos y sacar unas fotos para promocionar la fiesta a modo de flyer. El Faérico comenzó a hablar entonces por msn con una de mis amigas y le comento la terrible noticia: el Marsupial se había pegado un tiro en la frente.

...

El Faérico me preguntó si quería que venga a mi casa y le dije que sí. También le dije al Hada que venga, pero eso pasó otro día. Recuerdo que cuando el Faérico llegó, estaba extático: el Marsupial lo había engañado horriblemente durante su noviazgo y sonreía diciendo que estaba feliz por su muerte, que se lo había deseado durante años. Mientras yo lloraba porque no podía creer que el Mundo se perdiera de una persona tan maravillosa como el Marsupial. Yo sabía que el Faérico mentía, de todas formas. Sé como le gusta juzgar a ser "La Mala de la Película" cuando por dentro es suave, pero no se lo discutí. Y entonces, el Marsupial Cósmico, que había pasado de mito a persona, volví a ser mito, con los chismes que me traía el Faérico: supuestamente el Marsupial había estado muy perdido ese último año. El tema de la sexualidad no admitida le estaba pegando duro y había tenido varias parejas esporádicas sin dar pie con bola. Al mismo tiempo había ido sin resultados a varios psicólogos, y, según lo que me contaban, los había convencido a todos de que era un heterosexual reprimido. No me explico cómo. No sé si es verdad. Sólo sé que era lo suficientemente inteligente como para hacerlo. Al parecer se estaba automedicando con una droga psiquiátrica y por esa misma razón se había peleado con varios de sus amigos, que ya no querían verlo por sus constantes cambios de humor, desplantes y agresiones. Nunca nos vamos a enterar si se suicidó porque realmente quería hacerlo, o porque estaba pasado de rosca con lo que tomaba. No importa. Lloré mucho esa noche y aún hoy a veces me entristezco cuando pienso en él.

El cementerio no queda muy lejos de casa y eventualmente le llevo algunas flores. Su suicidio es parte de la santificación a la que lo sometí. Comprendo todo con respecto a lo que sentía por él: no me gustó nunca en realidad, a pesar de que me haya enamorado de su personalidad y de su ingenio. Lo que sentía por él era un profundo cariño y una admiración tremenda. Aún hoy siento que la suya fue una gran pérdida para el Mundo, no para mí, ni para sus amigos o su familia solamente, sino para todos. Una persona tan bondadosa, cariñosa y brillante no debería haberse desvanecido de esa manera tan trágica. Corre un rumor de una nota de despedida que dejó antes de pasar al otro plano, en el que especifica quién es la persona que sabe la verdad de la milanesa, pero sinceramente no me interesa andar jugando a la búsqueda del tesoro de esta manera. Prefiero recordarlo y amarlo como lo conocí y no en la decadencia supuesta de sus últimos días. La mayoría de los hechos con respecto a su muerte son conjeturas, y si bien me interesa saber qué fue lo que lo llevó a tomar la decisión que tomó, puedo asegurar que en sus últimos días seguramente haya estado sumido en un terrible dolor. Nunca lo besé, tampoco. Hoy no me culpo por su muerte porque lógicamente para él fui NADA ESPECIAL, y lo digo porque jamás llegó a tocarme y seguramente muchos otros hombres habrán sido más importantes de lo que yo fuí para él, pero él fue muy importante para mí. Me ayudó a ver muchas cosas.

Sus padres inventaron la mentira de que había sido asesinado en un robo para proteger a la familia de la vergüenza de tener un hijo puto que se mató, supongo. No cuestionó a sus padres, igualmente. Sé que el Marsupial tenía un hermano. Me gustaría hablar con él. No creo que el Marsupial se haya suicidado porque no quería vivir como gay, de todas formas. Supongo que contribuyó en algo el rechazo de la sociedad para con él y para con todos los que tenemos una sexualidad diferente, pero no creo que los gays se suiciden. Los suicidas se suicidan, y pueden ser gays o no. Me gusta pensar que él se suicidó por una serie de lo que consideró como malas decisiones, sensaciones y experiencias y una capacidad pobre para resolverlas, o pocas ganas de hacerlo.

Si uno hablaba con el Marsupial a fondo, como yo tuve la suerte de hacerlo, él le hubiera contado que no era una buena persona, que vivía lastimando a los que lo rodeaban y que involucrarse con él era para problemas, que no podía controlar sus impulsos y que eso lo llevaría a la ruina. No puedo decir mucho más sobre eso, sólo que, en ese punto somos dos seres muy parecidos. Yo ya no contemplo el suicidio como una opción, me parece una pelotudez. Aunque no la viva al máximo, amo demasiado la vida como para quitármela, pero entiendo que lo hizo el Marsupial fue sólo tomar una decisión y escoger una opción que quizás sea la de los cobardes, pero él... solamente quería empezar de cero, para que le toque algo mejor.

Eso lo sé con certeza.

Supongo que, las personas que pensamos de más y nos odiamos estamos más solas de lo que aparentamos, en realidad, no podemos evitarlo. Y eso no nos va a gustar nunca.


TOMMY Knokcer

P.D.1: Me es imposible escribir esta etrada sin obviar mil cosas. No se puede abarcar en dimensiones a una persona en una entrada de post. Ni en un blog entero. Ni en nada...

7 comentarios:

Anónimo dijo...

fue la entrada mas larga q recuerdo pero q podria haber sido el triple de larga y no me hubiera cansado de leerla.
cada dia se te puede conocer un poco mas por aca y yo me doy cta de q sos inteligente y por eso me jode doble q no aprobeches bien tu vida. ademas tenes buena salud y es como no valorar eso. si tenes buena salud tenes q tratar de disfrutar la vida sanamente. y te digo eso porqe despues de lo q te paso con ese chico deberias valorar mas tu vida y vivirla con dignidad osea siendo feliz y no haciendo sentir mal a otros.
cambiando de tema, bueno es muy largo todo, pero algo q qeria decir es q me molesta algunas actitudes de paersonas. por ej. me jodio lo q digo el faerico de q se alegraba de la muerte del bago y todo eso. y por mas q no lo alla dicho de verdad, la gente dice un poco lo q siente en su "corazon", yo pienso q ese chico no es bueno. te aconsejo q no te juntes mas con el. medio boludo mi consejo pero q se yo...
espero q sigas bien en tus cosas
cuidate
GRILLO

Anónimo dijo...

Creo que cualquier cosa que diga ya esta contemplada en todas las palabras y frases que creaste. Hermoso texto. Fue estremadamente largo...pero como vos dijiste las palabras no bastan para hablar de una persona a la cual uno quizo y con quien vivio mucho.
Un beso enorme y de verdad disfrute los minuntos que le dedico a la lectura de la entrada.

ccc dijo...

jaja, muy lindo el texto, me gusta cómo escribís.

Sico dijo...

"Supongo que, las personas que pensamos de más y nos odiamos estamos más solas de lo que aparentamos, en realidad, no podemos evitarlo."
by Tommy Knokcer

una frase unica, sos un escritor!...
nose porque me identifico con vos, nose en q pero en algo es y algun dia lo voy a descubrir o al menos aclarar
cuidate

Lápiz Azul dijo...

Creo que hacés honor a su persona al escribir cosas tan lindas. A veces no somos personas cruciales en la vida de alguien, pero esa persona sí lo es en nuestra vida porque nos abre la cabeza y nos cambia la forma de ver las cosas.
Es bueno que lo recuerdes y que mantengas vivo en tu cabeza a alguien que, según leo, fue una gran persona.

Un abrazo Tom !

Anónimo dijo...

Genial lo q escribiste del marsupial... pero no le veo relación conmigo... capaz q lo lei demasiado apurado o muy por sobre arriba...

La vida del marsupial es tema aparte... me parece q te mandaste varias cagadas con él... claro q las asumís pero siempre más tarde...

Lo q me consuela es q uno es el arquitecto de su propio destino... y q tmb puede ser forjador del destino de otros...

Beso!

rantner dijo...

Uff, qué fuerte. Me había olvidado de eso.
Me llamó la atención que nunca haya pasado "nada" entre los dos, está bien, vos no querías pero igual.