
"Estoy en casa, aburrido y caliente, vos?", dijo él.
EL CONTACTO CIBERNÉTICO:
Yo respondí que hacía unos meses vivía en ese estado. En efecto, como dije en esa frase que algunos de ustedes consideraron interesante: Hace meses que vengo cojiendo con la mente.
Vamos a decirle "El León" ("El León", "El Tiburón", es como si fuera zoofílico). El León vive algunas localidades más allá, más hacia el Oeste. Trabaja en una empresa metalúrgica en la parte de atención al cliente, tiene un auto que está pagando con mucho esfuerzo, 22 años y lo más importante de todo, MUCHA BUENA ONDA. Convengamos en que no es un tipo super lindo, pero si es sexy, tiene algo, además de su simpatía, que me pareció interesante y sugestivo. Esa frase que dijo más arriba la dijo en nuestra segunda conversación por msn. Lo conocí a través del Gaydar, la primera vez que hablé con él me contó alguna boludez, y la segunda vez que hablé con él fue derecho a los bifes cuando le pregunté cómo andaba. La conversación siguió:
León: Jaja, bueno, si vos también estás caliente, somos dos.
Tommy: Y sí...
León: ¿Querés que nos veamos?
Tommy: Estoy apunto de irme...
León: Yo también, pero tengo una horita antes de salir, ponele...
Tommy: No, no, ¡yo me tengo que ir ya mismo!
ERAVERDAD: Eran las 15:00hs. En breve tenía una muestra de las últimas cosas que pinté. Probablemente lo último que pinte en mucho tiempo, ya que mi atención, además de al sexo, se está volcando más a la escritura... de hecho estoy a punto de completar el borrador de mi primer libro, pero eso es historia para otra entrada (¡YA CASI ESCRIBO UN LIBRO ENTERO, LA PUTA MADRE, ME CAIGO DE LA EMOCIÓN!). Seguimos:
León: ¡Uy, qué cagada! ¿Te puedo ver por la cam antes?
(Pusimos cam los dos y nos vimos de cara y cuerpo entero)
León: Estás bárbaro, loco.
Tommy: Vos también. Me gusta tu cuerpo (tiene lindo cuerpo). La verdad que es una cagada. Realmente necesito que me garchen...
ERAVERDAD: De veras que lo necesitaba. No podía resistir más mi deseo. Eran años de acumulación, de negación, de frustración. Era la completa falta de concentración para hacer las cosas que quería. No podía pensar en otra cosa que no fuera sexo, y tenía que sacármelo de la mente de alguna manera. Ya no importaba con quién. No me importaba nada. Quería cojer, y quería hacerlo lo antes posible. A ese punto me redujo mi deseo. Y siguió:
León: ¿Sos pasivo o activo?
Tommy: Soy versatil.
León: Yo también. Mirá, no te voy a mentir. Estoy en algo con un chico pero no pasa nada entre nosotros. No sé por qué. Estoy cada vez más caliente y necesito descargar. Te doy mi cel y si te parece, me mandás un sms cuando termines y nos vemos, ¿querés?
Tommy: Dale, te paso el mío.
León: ¡Un abrazo, loco! Espero verte.
Tommy: ¡Yo también!
Y me fui, corriendo a la exposición, que era en Caballito. La misma salió redonda, por suerte, si les interesa. Fui con la cabeza llena de mil cosas: El León me iba a cojer, yo tenía que charlar con la gente que se me acercara y bueno... se hizo todo mucho más corto de lo que esperaba en realidad. La pasé bien, no dejé que esa promesa de sexo a futuro cercano me desconcierte y como dato de color, muchas personas se vieron interesadas en "La Máscara Rota", que es la nueva cara de este blog, y cuyo proceso y significado van a ser explicados en la próxima entrada :)
Sorprendentemente, ni bien terminé con la exposición y cerré todo, me llegó un sms del León. Eran las 20:00hs. Le contesté cuando llegué a casa, y entonces empezó la ronda de sms's:
Tommy: ¿Qué tenés en mente?
León: Yo ando corto de guita, pero si vos tenés, podemos pagar un telo a medias...
STOPFORAMINUTE: No estaba seguro de ir a un telo. De hecho, no quería ir a un telo. No quería llegar hasta el final ese Domingo a la noche. Prefería ir con el auto a un lugar más reservado y hacerle un pete, que era lo que me quedé con ganas de hacerle a mi anterior cita.
Tommy: No tengo guita (ERAMENTIRA), ¿Querés que demos vueltas con el auto a ver qué pasa?
León: Bueno, dale ¿Te paso a buscar ahora?
Tommy: ¿No querés más tarde?
León: No me aguanto la calentura, boludo.
Tommy: Jaja, bueno, dale, pasá.
Antes de encontrarnos le expliqué que tenía problemas con el tema de la penetración y que probablemente no hiciera de pasivo esa noche. No quería perder la virginidad, es decir... sentí como que si bien tenía que sacarme las ganas, estaba conflictuado conque un hecho que debería ser trascendental para mí se redujera a una noche en un telo. Él se mostró comprensivo, me dijo que él también había tenido una época en la que no le gustaba que lo pentetrasen y que estaba todo bien, que no le jodía ser el pasivo a él.
EL ENCUENTRO:
Entonces estaba llegando tarde, y él me llamó. Tenía la voz algo afeminada, pero no me molestaba eso. Le dije que ya estaba llegando, y cuando me preguntó si quería que se acercase más a mi casa y yo le contesté que no, Dios me hizo un favor: LA BATERÍA DE MI CELULAR SE HABÍA AGOTADO.
Corrí. No quería que piense que era todo mentira y lo estaba boludeando, y finalmente llegué a la esquina indicada, adonde me esperaba el León con su auto. Sin más, me subí al auto, lo saludé, le pedí disculpas por la falta de batería y me sentí más tranquilo cuando me dijo: "No te hagas drama, está todo bien", y entonces dimos una vuelta con el auto. Completadas las primeras palabras, preguntó: "¿Y qué querés hacer? Yo conseguí guita, podemos ir al telo, sino, damos una vuelta por ahí..."
Pensé. Y tomé una decisión. Y decidí que, dado que mi casa estaba ocupada por mis viejos y la suya también, y que quizás para él, que no tenía los vidrios polarizados era medio molesto andar haciendo la chanchada en el auto, el telo era el mejor espacio. Había un sólo problema: nunca había estado en un telo, yo. No sabía que esperar de eso... pero decidí arriesgarme, y accedí. El León dijo que conocía uno discreto y nos encaminamos en el mismo.
Y en el camino, de repente, me relajé. Y acá es cuando remarco el aspecto que fue decisivo para que tuviera mi primera vez de la forma en la que la tuve: ÉL ERA MUY COPADO. Muy. Se mostró simpático, charló conmigo. Hablamos como dos amigos que hacía rato que no se veían o como dos personas que simplemente se estaban conociendo. Hicimos chistes, hablamos de esto, de aquello, de los padres, del laburo, de todo. Le pregunté qué onda con esta persona con la que decía estar saliendo pero no tenía sexo y me explicó que lo veía más como un amigo y que la calentura lo estaba consumiendo, que no le veía mucho futuro a la relación pero que no eran PAREJA, tampoco. Me hizo sentir muy cómodo. Sino me hubiera hecho sentir así no hubiera cojido ni em pedo con él. La descarga tenía que tener algo de simpatía para poder efectuarse, me di cuenta de eso cuando todo había terminado. Si él hubiera sido un forro no hubiera llegado tan lejos...
Llegamos al telo. En la puerta empecé a sentir nauseas y ganas de vomitar, pero las contuve, no había comido nada después de la muestra y sabía que eran producto de mi locura. Nos dieron la habitación 12, y ni bien llegamos divisé a una encargada de la limpieza saliendo de la misma. El León y yo nos bajamos del auto y entramos. Mi maravilla fue total: como dije, nunca había estado en un telo, y abrir la puerta y ver cómo las luces y la radio y la TV se prendían, al mismo tiempo que pasaba mis ojos por el espejo, el baño, la cama y un hidromasaje al costado de la misma (las habitaciones más baratas no estaban disponibles, a full estaba el telo) me hizo sentir muy extraño, pero igual... estaba relajando. Él me hizo sentir muy relajado. Naturalmente, ignoré a mi compañero por un instante sin reparar en lo que pudiera llegar a decir y empecé a tocar todo lo que podía, prestándole particular atención al control remoto sobre la pared que controla absolutamente TODO lo que hay en la habitación. Quizás porque él también estaba relajado (o acostumbrado) y como quería volver a captar mi atención, anunció que tenía que bañarse y se sacó todo frente a mí. Lindo cuerpo. Lindo pito. Pero hasta ahí, todo bien. Abrí las canillas que estaban al lado del hidromasaje y me lavé las manos mientras él se bañaba con la puerta abierta. Me preguntó si quería ducharrme con él pero decliné la oferta por pudor (dados los traumas con respecto a mi cuerpo, prefería estar desnudo y acostado en lugar de desnudo y parado), y ahí tuve un quiebre en mi vida...
... ese fue el momento, mientras recorría el telo, en el que me di cuenta de que... YA ESTABA COCIDO. Todo estaba cocido: yo, él, el telo, la situación, el sexo, todo. Seguramente cuando empezaron a leer esta entrada la leyeron de golpe y llegaron hasta acá sin reparar en los detalles. Y está bien así, porque yo tampoco reparé en los detalles, y fue en ese preciso instante en el que él se bañaba y yo lo esperaba en el que reparé en lo que estaba sucediendo, y por eso les pido que reparen ustedes en lo que pasaba, para entender por qué tomé la decisión que hoy creo fue la correcta y probablemente la más importante de toda la noche: iba a tener sexo con él. Iba a tener sexo con él porque ya estaba todo cocido, seamos honestos... eran las 23:00hs. y estaba con un flaco en un telo, sin celular y bastante lejos de mi casa. Ya estaba todo echado sobre la mesa, sólo tenía que hacerme cargo. Así que ni lerdo ni perezoso, Tommy decidió tomar el siguiente paso y se sacó todo para esperar al León en la cama como un plato presto a ser deglutido...
EL SEXO:
El León salió de la ducha, hizo un comentario sobre su cabello que no había lavado y sin más vueltas al verme en bolas en la cama se acostó al lado mío y me dio un beso, el primer beso que nos dábamos él y yo (no nos habíamos besado en todo el trayecto desde que salimos hasta que llegamos al telo). Pero antes de besarme volvió a hacer gala de su simpatía y buena onda, preguntándome: "¿Cómo estás?". Le respondí que bien y le devolví el beso. Y ahí nomás, empezamos con la plena guerra erótico / sexual. Antes de seguir, un par de hechos extraños más:
1- Hacía dos años que no estaba EN BOLAS con otro hombre en una cama (el último fue el Faérico). DOS AÑOS.
2- El León fue el segundo hombre EN MI VIDA con el que estuve en bolas en una cama (el primero fue el Faérico). EL SEGUNDO.
3- Hacía alrededor de un mes desde mi último beso, que fue con la cita que tuve.
Mis manos bajaron por su cuerpo, acariciándolo hasta llegar a su pene, que empecé a masturbar. En mi recorrido por la habitación había logrado bajar las luces, y el volumen de la televisión, así que sólo escuchaba la radio: Mega 98.3. El me beso en el pecho y luego lamió mis pezones. Jamás imaginé que aquello podía ser tan placentero. Tras masturbarlo un rato, me puse encima de él y seguí besándolo con la intención de bajar y probar algo con lo que hacía años había fantaseado. Besé su cuello, su mentón, su pecho, su abdomen, y finalmente llegué a su pene, que empecé a besar con mucha delicadeza para luego lamer en toda su longitud, y finalmente introducir en mi boca, imprimiendo en mi primera felación practicada práticas adquiridas de cientos y cientos de películas pornográficas y alguna que otra cosita aprendida del Faérico. Los resultados fueron geniales: El León no paraba de gemir y decirme lo bien que lo hacía... ¡A MÍ! ¡AL VIRGEN! ¡LA PRIMERA PIJA QUE TENÍA EN LA BOCA Y EL CHABÓN SE VOLVÍA LOCO! Parábamos a cada rato, porque él me atraía hacia su cuerpo y me besaba y me decía complacido lo bien que lo hacía. Hasta ese momento, creí que mentía descaradamente: era imposible que sea tan bueno en algo que no había hecho nunca, pero a él parecía encantarle. Lo más bizarro de todo fue que ni tiempo me tomé de inspeccionar su pene, simplemente lo tomé y me lo metí en la boca y le hice todo lo que tenía ganas de hacerle... no sé si entrar en detalles de cómo chupo pija, jaja... quizás la próxima. La cuestión es que no sabía si era grande, chico, finito, gordo, largo, corto... simplemente lo estaba chupando, y dada la luz, ni lo había mirado.
A continuación cambiamos de posición y el empezó a practicarme sexo oral a mí. Un poco de dientes para mi gusto, pero no por eso una mamada menos placentera (ya hablo como todo un experto en el tema, jajaja), y a continuación, nuevos elogios de su parte: "...que tu pija era hermosa...", "...que que pedazo de poronga que tenés...", "...que es re grande...", "...que a mí no me gusta chupar pija pero la tuya sí porque es perfecta..." y blah, blah, blah... STOP! Mi asombro era total... yo que siempre odié mi cuerpo. Yo que nunca comparé mi pene con el de otro a ver quién la tenía más grande. Yo que nunca pensé que alguien me la iba a querer chupar. Yo... que me aborrezco, recibiendo elogios de corte sexual de otro hombre. Situación increíble.
Pero hasta ese momento no pasaba nada, sólo nos disfrutábamos el uno del otro. El León volvió a comportarse como todo un caballero, un tipazo, y nuevamente, besándome, preguntó: "¿Qué te gustaría hacer?". Y realmente no lo pensé, sólo expresé un deseo: "Quiero que me la pongas".
León: ¿Estás seguro?
Tommy: Sí.
León: Mirá que está todo bien si no querés, eh, vos me la podés poner a mí...
Tommy: No, quiero que me la pongas...
León: ¿Pero estás seguro? ¡No me voy a enojar, no quiero presionarte!
Tommy: Sí, León. Por lo general (mentira), me cuesta más, pero vos me inspiraste confianza y comodidad, quiero que me cojas...
León: Bueno.
Y realmente no lo pensé. Simplemente quería experimentar eso. No me daba miedo, ni pudor, quería que me penetre porque me moría de curiosidad saber cómo se sentía que lo haga. No estaba pensando. Constantemente me quejo de que me la paso pensando, de que pienso demasiado, de que pienso de más y eso me juega en contra... y comprobaría en instantes, que no pensar, también me jugaría en contra.
El León se puso un preservativo y apoyó la punta de su pene contra mi ano, presionando. No me quejé para nada, pero si me agarré fuerte de las sábanas y las frazadas. Yo estaba boca arriba y tenía las piernas en sus hombres. Siguió presionando. Sentí como su pene entraba en mi cuerpo, lentamente, cada porción de mi ano se iba abriendo, dando paso a que su pene entre a mi recto... pero entonces llegó al segundo esfínter y al presionar, moví todo mi cuerpo, en señal de rechazo. El León siguió presionando y le pedí que pare. El dolor era bastante insoportable. Sabía que la penetración anal dolía pero no pensé que tanto. Sugería que cambiamos de posición y me puse boca abajo. El León volvió a intentar penetrarme y logró hacerlo hasta el mismo lugar que antes: cuando llegaba a la mitad de su pene, por así decirlo (o al menos, así me lo imaginaba yo), algo dentro mío se cerraba como un espiral, impidiéndole el paso, generando dolor. Me desilusioné un poco. Me sentí un poco mal. Le dije que pare y me senté en la cama, algo desmoralizado. Él me dijo que no había problema, nuevamente, que me tranquilice, que me relaje y que me olvide (realmente es un tierno). Yo le dije que podíamos intentar más tarde, y entonces el León sugirió que yo lo penetre a él.
Entonces fui yo el que se puso un preservativo. El León se puso en cuatro patas y yo empecé a puertearlo (perdón, jeje, no encontré un mejor adjetivo), hasta que encontré mi primer obstáculo, indicio de la falta de experiencia: se me complicaba dar con el agujero en la oscuridad. El decía: "Más arriba, más abajo, acá, allá", yo pasaba mis dedos por su ralla buscándolo, lo encontraba e intentaba entrar, sólo para encontrarme con mi segundo obstáculo, también indicio de inexperiencia y nervios... la perdida de la erección. Lo más triste de todo es que logré penetrarlo en un momento, pero perdí la erección en seguida y desistí, aún más desmoralizado que antes.
Volví a sentarme en la cama, triste. Le pedíd disculpas al León por ser un compañero sexual tan poco satisfactorio, pero él, nuevamente hizo que me sienta cómodo y tranquilo: me dijo que estaba todo bien, que la estaba pasando muy bien. Que la chupaba muy bien, que tenía una pija hermosa y una cola divina... STOP! ¿Una cola divina? ¿Yo? ¿Estás seguro, León? Dijo que él me la pondría día y noche, porque le encantaba mi cola. Me cagaba encima por esos halagos... nunca nadie había halagado mi cuerpo desnudo y mis partes pudendas... pero parece que a él le gustaban. Yo seguía pensando que mentía, igual, para hacerme sentir mejor, para tranquilizarme o por compromiso. Empezamos a boludear de vuelta: tranzábamos, nos tocábamos, nos chupábamos las pijas. Cuando volví a conseguir una erección, intenté penetrarlo una vez más, pero tristemente, volví a fallar en el intento. El León, siempre tan atento y simpático, me preguntó nuevamente qué quería hacer, y le dije que volviera a intentar penetrarme. Sugirió que esta vez, me relaje, y que me siente encima de su pene, que de esa forma, era más fácil que entrara.
A continuación se había calzado un condón nuevo y yo estaba sentándome arriba suyo. Nuevamente sentí la cabeza de su pene en mi ano. Luego empecé a moverme y acomodarme para que entré bien, parte por mi propia intuición y parte por sus indicaciones. Y entonces sentí como iba subiendo y entraba en mi recto, penetrando lentamente mi ser... y cuando quise acordarme había entrado del todo. O casi del todo. Sentía la molestia dentro mío pero aún así bajé lo más que pude, tomando como podía la pija del León. La verdad que tenerla adentro en ese punto, no fue tan grave como pensaba. Había penetrado casi hasta el fondo sin dolor alguno e inclusive al moverme sentía cómo me daba el tan anhelado orgasmo anal (yo ya había metido cosas ahí adentro y tenía una idea bastante precisa de la estimulación prostática). Pero no sería nada comparado con lo que venía a continuación... dada mi fantasía (quería que me cojan acostado), me levanté y le pedí que cambiemos de posición, poniéndome en cuatro. El León me preguntó si estaba seguro y le dije que sí. Y entonces entró... y entró como un demonio: segundos después, el León me cogía por primera vez de una manera inolvidable. Volvió a preguntarme si estaba bien, pero ante mi primer quejido se empezó a mover hacia adentro y afuera frenéticamente, sin ningún tipo de reparo en mi virginidad no confesada... no, en ningún momento le dije que era virgen.
No sé cómo explicarles el placer que sentí mientras lo hacia. Seguramente no tengo que explicarles porque supongo que el 90 % de mis lectores ya lo ha experimentado (sólo faltaba esta boluda), pero realmente me volvía loco. Loco al punto de que creía que no era del tipo gemidor y terminé siendo el pasivo más vocal que jamás haya visto en una porno. El León me cogía super feliz, con una velocidad envidiable y me cambiaba de poses: me cogió en cuatro, los dos acostados, yo acostado boca abajo y él sentado. Inclusive me preguntó a dónde quería que acabe, ¡¡y yo le dije que aguante un poco más y me siga cojiendo!! jaja, fue muy obediente al respecto y siguió. Realmente la noche iba en picada hasta que pudo penetrarme. Y yo le pedí que me penetre y supongo que estuve lo suficientemente relajado para hacerlo porque no quería haber ido hasta ahí y volverme con las manos vacías. Si alguna vez pensé que no iba a llegar hasta el final en ese telo, me confundí: no podía salir de esa habitación sin tener algo que contar, algo sobre lo que reflexionar, algo nuevo que experimentar... ALGO. Sentía que no podía aguantar más tener su pija en mi culo pero me la banqué todo lo que pude hasta que la excitación lo dejó a punto y me dijo que ya acababa, preguntándome adónde la quería. Haciéndole honor a mi fogosa y bélica primera vez, le pedí que me cumpla otra de mis fantasías y me acabe encima del pecho. Y así fue como Tommy Knocker terminó bañado en semen.
ANALICEMOS: A esto quedó reducido Tommy Knocker... ¿O amplificado? El pibe que creía que iba a morir virgen le pidió a un desconocido que por favor se la ponga y que le acabe arriba, que lo bañe en su semen. Esto es lo que Tommy Knocker tenía adentro... todo esto venía cargando. Una especie de pseudo - hedonista que necesitaba salir a disfrutar de otro cuerpo humano por un instante de magia y placer. Y lo dejé salir a jugar un rato...
LA DESPEDIDA:
A continuación quedamos tirados en la cama. Prendimos la luz y hablamos. Hablamos como una hora. Tommy Knocker volvió a mi cuerpo con un único pensamiento en su psiquis: "No puedo creer que cojí". Este no era un pensamiento de resentimiento, dolor o arrepentimiento... era un sentimiento de alivio y alegría. Él hablaba, pero yo no lo escuchaba. Sólo respondía risueño y comentaba algunas boludeces. Hablamos del trabajo, de la casa, de la familia, de la comida, de los brownies, yo qué sé... de todo. No dejo de remarcar lo simpático que es el León, la buena onda que tiene, y también... la suerte que tuve de conocerlo y tener mi primera vez con él
Después nos vestimos. Después nos subimos al auto. Después, seguimos hablando. Después me llevó a mi casa. Nos besamos. Y cuando fui a atravesar la puerta de calle me di cuenta de todo lo que había pasado. Sentí que abandonaba un Mundo para entrar en otro... me había olvidado del Mundo desde que lo vi. No tenía el celular con batería, gracias a Dios y no pude contarle a nadie lo que estaba haciendo... gracias a Dios. Y cuando atravesé la puerta no pude parar de reirme. Y se lo conté a mi hermana y le mandé un sms a la Loba, que me llamó por teléfono...
¿Qué más puedo decirles? Cojí. Esto cambia. Yo cambio. Todo cambia. Este blog cambia. No puedo explicarme cómo pasó esto... como llegué de un extremo al otro, soy así. No estoy bien de la cabeza, jaja... lo importante es que estoy contento de haberlo hecho :)
Me siento bien :)
Los quiero... pronto, más para contar. Ya tuve segunda vez y estoy explorando al mango esto del sexo :O
TOMMY Knocker ya no es virgen.

6 comentarios:
muy interesante tu historia. dicen q cada cosa a su tiempo y q hay q darle tiempo al tiempo... creo q avos ya te llego el tuyo. ahora la pregunta es como vas a seguir de aca en mas?
con respecto al leon, creo q el es mas pasivo q activo. al menos eso lo deduzco. asiqe tal vez la proxima vos seras el activo...
me gusto leerte y con eso q pusiste q estas escribindo un libro ya me dieron ganas de leerlo.
bueno espero q sigas bien en tus cosas. y con eso del sexo ahora q empezas a hacerlo seguido, mi consejo es q siempre te cuides y no te pases de revoluciones porqe eso tambien es malo.
saludos
GRILLO
Hola...Tommy.
Me quede desepcionado...jaja porque hacer una muestra y no decis nada. Me encantaria ver alguna vez una muestra tuya y tu libro seguro lo compraria.
Bueno me alegro por vos, que encontraste alguien que te dio la suficiente confianza para lograr lo que querias. Suerte que fue el el que dio todo de si para que vos estes comodo.
AAa y una cosa... no eras la unica virgen... A mi nunca me penetraron,hasta hace un año. Hubo solo una vez en la que intentaron hacerlo pero no pude no se porque. Siempre fui activo. Vaya a saber lo que pasaba por mi cabeza para no permiirlo pero...es asi.
Un besote enorme.
adios.
tommy nose q puedo decir o escribir, el post lo dice todo, te refleja el alma, a veces pienso q soy parecido a vos pero despues digo nah knocker es lo mas como para compararme, pero de lo q si estoy seguro es q ahora viene un cambio como todo en la vida, y realmente vos si mereces el cambio. lo mas importante ahora es disfrutar a full pero no te rayes.
cuidate.
pd: bludo yo tambien soy casto y ademas soy lokoo!! jaa
¡ Cuantas y cuan lindas cosas! Me alegro sinceramente por tí.
Ha sido algo tan real como la vida misma.
Ha sido la concreción de lo que tanto va hacia falta. Conocer a quién, con buena onda, te llevara a perder la virginidad.
Hoy sos otro.
Y hoy estas con nosotros.
Entre los que superamos la culpa cultural de tener relaciones con un igual, con otro hombre.
Un abrazo de todo corazón!
Jaj, se parece mucho a mi primera vez también.
Supongo que a todos nos pasa lo mismo cuando la vamos pateando mucho tiempo.
Me gusta cómo escribís, no sé si ya te lo dije. La verdad que en general me aburren los relatos sobre un encuentro sexual y mucho más si se trata de un virgen contando todo lo que sintió.
Pero vos no me aburriste, creo que contaste los detalles justos.
Hacía tiempo que no podía entrar a tu blog porque me decía que era para lectores adultos (y viste que sho tengo 15) y se trababa en eso.
Me imagino que ahora ya sos un campeón del sexo y te saludás con la que limpia el telo. Espero que cuentes más
El sexo nos cambia la vida. Y este Leos ya es parte de tu Historia. Por lo menos para alguien tan melancólico como yo , imposible de olvidar.
Espero que no te hayas enamorado, y si es así, faltan mas experiencias. Espero que cuentas tus segunda experiencia sexual. Esta bueno leer algo de este tipo. Realismo poetico.
Saludos, Cristian.
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