jueves, 10 de diciembre de 2009

El día que salí del closet...


Como ya les dije en numerosas ocasiones, sé de muy chico que soy gay. Me costó asumirlo para mi mismo, obviamente, y mucho más me costó asumirlo para los demás, aunque eso sencillamente tendría que carecer de todo sentido, creo yo. Sueño con eso, para los futuros gays. En fin... cuando finalmente me asumí como gay tuve una explosión adolescente (a eso de los 13 años, más o menos), en la cual no podía dejar de ver y descargar pornografía gay por Internet (que recientemente me habían puesto) y descargar mis propios huevos por todo la casa. Entraba en páginas como "Venus" o "Bel Ami Boys" y veía las promos de las películas. Ion Davidov se convirtió en el amor de mi vida, el novio perfecto. Eso hasta que mi viejo le llevó un día la computadora al técnico y la cantidad de Spam, Cookies, Archivos temporales de Internet y páginas que quedaron en el Historial con temática de pornografía gay era digna de hacer un índice intermibale sobre la multiplicidad de películas del género. El tipo le comentó a mi viejo lo que había encontrado y él se lo comunicó a mi vieja, por lo que durante un par de meses tuve que bancarme una sarta de comentarios hirientes con doble sentido, cuyo finalidad no logré comprender jamás: ¿Lo hacían para que desista o para que confiese de una vez? Ese doble discurso siempre fue una de las cosas que más me pica con respecto a ellos...
Obviamente a todo esto yo tenía una super-excusa planeada, de lo más infalible, o al menos eso creía yo. El técnico garca, no obstante, se portó y me enseñó a borrar el historial, los archivos temporales y demás. Cada vez me volvía más certero en el arte de ocultar mi propia sexualidad en la computadora familiar de casa. Con el tiempo apareció el Kazaa y luego el Ares, y ambos fueron ventanas a más y más pornografía. Mucha pornografía. Tanta que la tenía guardada en una carpeta oculta en la computadora y cuando la misma se llenaba, vaciaba los archivos, los grababa en un CD y los miraba en el DVD cuando no había nadie en casa. Obviamente la operación tenía que ser concisa y certera: Tenía que descargar videos que duren en bajarse lo mismo que una persona puede mantenerse en la computadora. En casa somos cuatro, y cada media hora alguien te pide que le dejes usar la PC. Es como el baño. Así que no podía dejar películas enteras descargándose por días o esperar diez horas a bajar la mejor escena de sexo entre Brent Corrigan y Brent Everett, tenía que bajar películas cortitas. Después la veía, si me gustaban las guardaba en la carpeta y luego las eliminaba, y sino, las eliminaba de una. Y ese era todo mi contacto con mi sexualidad.
También les conté que alrededor de los 16 comencé a contactarme con otros chicos gays, pero bueno, es cosa sabida ya :)

Así se mantuvieron las cosas por un promedio de cinco años, hasta el 2 de Enero del 2007. Martes. Aproximadamente una semana antes olvidé borrar uno de los archivos que había descargado. Y quedó ahí, a la vista de todos, en la carpeta de "Descargas recientes" del Ares. Mi viejo no me dijo nada. Era como si se hubiese olvidado de todo lo que había vivido conmigo desde que empecé a hablar. El accionar de él fue extraño: le fue a preguntar a mi hermana si yo era gay. Bajo mi expresa orden, que ya había hablado con mi hermana hacía unos años atrás, ella se lo confirmó. Y así comenzó la ecatombe. Derepente mi viejo ya no me hablaba. Mi hermana me contó lo que pasaba y yo le dije: "¿Y?". Esto de encontrar archivos de porno gay en la PC ya era historia vieja, no era la primera vez que ocurría. Pero ahora supuestamente era diferente, a pesar de que yo le restara importancia. Esta vez, sin embargo, mi viejo pareció estr afectado de en serio. Es otra de las cosas que jamás me dejó de cerrar. ¿Por qué esta vez sí? ¿Se había cansado? ¿El video era "más" porno? ¿Aparecía yo en él? No sé...
Al cabo de una semana, en la que me banqué más y más comentarios en doble sentido sobre cómo "la gente era mentirosa" y "engañaba a los que más los querían" (dichos en voz alta y de forma tan explicita que parece mentira, y más mentira parecían mis olímpicas sorderas testiculares), mi viejo le contó a mi vieja lo que pasaba y tras escuchar ella también la confirmación de mi hermano, ESTALLÓ TODO.
Ese martes yo tenía que ir a la psicóloga a las dos. Le había prometido a mi vieja ayudarla con unas cosas que tenía que hacer esa semana, con unas cuentas de su negocio por lo que ella me iba a pagar a mi, pero el Martes, justo, tenía turno a las 14:00, por lo que me iba a ausentar una hora del trabajo. Antes de irme, mi mamá me increpó:

- Pedile a tu psicóloga que te cambié el horario, porque vos a esta hora tenés que trabajar. Además andá pensando en cambiar de terapeuta y decile que cambie su modalidad de trabajo porque yo no le pago para que ella y vos me mientan.

Silencio. Ese mediodía, estábamos todos almorzando en casa, y ella justo había terminado de comer y estaba desmenuzando una carcasa de pollo para alimentar al perro, por lo que tenía las manos llenas de grasa y un cuchillo, con el que me estaba apuntando mientras me hablaba. Su tono de voz era de lo más enfermizo, estaba muy enojada y tenía los ojos inyectados de sangre. Automáticamente, mi hermana se levantó de la mesa antes de que hablé yo. Entonces le expliqué que no les había mentido nunca. Y era cierto. Ellos nunca me preguntaron si era gay. Pero mi viejo dijo que yo sí había mentido, y se puso a llorar y se encerró en su pieza. A todo esto yo estaba parado en el pasillo, donde permanecí en silencio durante alrededor de cinco minutos. En el camino a su pieza mi viejo me interceptó y me preguntó que hacía ahí parado. Y yo le dije que estaba planeando una estrategia para hablar con mi vieja. El me dijo que no lo intenté, porque el también había querido hablar con ella y no podía. Después me dijo algo así como que no entendía qué era lo que había hecho mal, porque él era "un macho con los huevos bien puestos". La idea me causo gracia, pero al margen de eso, había algo muy claro, que daba vueltas por mi casa y más tarde pude confirmar: Mi vieja le había dicho a mi viejo que la culpa de que yo sea gay era de él, porque cuando éramos chicos, había pasado más tiempo con mi hermana que conmigo. Por más de que quiera e intente, no podría explicarles lo mucho que odié a mi vieja en ese momento. Si bien nunca tuve una buena relación con mi papá, no se merecía que le digan semejante pelotudes. La forma en la que mi vieja lo manipula y lo tortura, es otra de las cosas que no podía entender, hasta que finalmente lo entendí, pero da para otro post ;)
Del pasillo salí a la terraza, donde mi vieja estaba ahora metiendo la ropa sucia en el lavarropas. Ahí fue el segundo round, en el que en una conversación a los gritos muy poco agradable, no solamente todos los vecinos se enteraron de que era gay, sino que además mi vieja me dijo que esto lo sabía hace años. Yo le pregunté porque estaba enojada si lo sabía hace tanto y ella me dijo que era porque mentía. Yo le dije que la mentirosa era ella, porque su verdadero enojo radicaba en que no le gustaba tener un hijo gay, y que yo sabía que ella prefería mil veces un hijo mentiroso.

- ¡Dejá de mentir!
- Bueno, listo ¿Qué querés escuchar?
- ¡Quiero saber quién sos, ya no sé quién sos! No sé si vivo con Oggy Junco, Fernando Peña, Roberto Piazza o Florencia de la Vega...
- Yo soy tu hijo... soy puto, y si tantas ganas tenés de saber "la verdad", encima soy medio travesti.
- Ah, que bueno ¡Una pinturita!
- ¿Viste? ¡Salí de tu concha, corazón!

Aclaraciones: a partir de ese instante comencé a odiar a todos los gays mediáticos. De alguna manera nos redujeron al resto a meros estereotipos que las personas que no nos conocen, y de hecho, nos temen, se ensañan en identificar, etiquetar y reprimir. Es horrible.
Por otro lado lo de medio travesti se manifestó gracias a varias cosas. Yo por ese momento pasaba por una especie de exploración de mi lado femenino. Comprendí que al ser gay, no tenía porque temer al ser femenino (sí, no era muy inteligente a los 17, y de hecho era muy crudo y categórico también), el hecho es que cavé tan profundo que me encontré conque no sabía que sexo tenía mi psiquis. Yo sabía muy bien que no era un travesti, y de hecho, amo mis pantalones deportivos en lugar de las polleras, mis converse a los tacos, pero en ese momento, todo era tan confuso, que decidí emplear aquel detalle como un arma para lastimar a mi vieja. Y bien que le dolió. No fue muy honrado de mi parte. Hoy por hoy tengo una identidad, pero tantas teorías y puntos de vista sobre la ropa y los colores que da para otro post.
Luego fuí a ver a Ga. Me dijo que fuera fuerte. Que las reacciones habían sido inesperadas, ya que yo pensé que mi vieja iba a ser más comprensiva y mi viejo se iba a histerizar, pero fue bastante al revés. Muy en el fondo yo sabía que ninguno lo iba a tomar bien, ya que ellos son muy homofóbicos. Mi vieja cree que un hombre amanerado es una cosa asquerosa y que "un tipo no puede estar con otro tipo". Mi viejo cree que los homsexuales son enfermos y pedófilos (sí, eso también me lo planteó) y que "los putos son resentidos". Después de ver a Ga, no quise volver a casa, y me fuí a un cyber, a comentarle las noticias al Hada Madrina. Tuve mucha ayuda en los días siguientes, visitas de amigos, mails, mensajes de texto, cartitas y demás. A pesar del apoyo las cosas en casa no mejoraron de un día para el otro y pasé una semana verdaderamente horrible. Hubo mucha... emoción. Yo estaba tranquilo por suerte, sabía que las cosas tenían que estallar en algún momento, y me alegro de ya no vivir una mentira o un secreto. Quizás el momento no haya sido el más indicado, pero... ¿existe el momento más indicado para salir del closet? ¿Navidad?

Si le sirve de consuelo a alguien que aún no salió del closet, casi tres años después del día D, las cosas en casa están como antes. Si bien comprendo que mis viejos no van a cambiar sus ideas o posturas con respecto al tema, también sé que de alguna manera extraña me apoyan y no me van a abandonar por esto. Es una vida normal, digamos. No hablamos abiertamente del tema y sé que ellos nunca lo asumirían con orgullo, pero de todas formas tampoco se lo evita y cuando surge en la conversación surge y se discute aunque sea por treinta segundos. Los comentarios hirientes van mengüando de a poco y ya no hay insultos dirigidos a algún personaje televisivo LGBT. Salir del closet no es un hecho solamente, es un proceso, que al menos para mi, aún no termina.

Yo creo que quería salir del closet igual. Y que mi descuido de dejar un video porno gay a la vista de todos no fue casual, sino obra del subconciente.

Retorcido, ¿no?

Un beso ^^


T-O-M-M-Y

4 comentarios:

Unknown dijo...

Jaja yo siempre digo, salir del placard jajaja.

Nunca subestimes la negación de un padre!

Anónimo dijo...

Hola de nuevo

Una aclaración del comentario del anterior post no quise decir que fuera histérico, en realidad hice una especie de proyección sobre lo que me hizo pensar el post anterior y la histeria.
Además yo no podría decir que es o que no es por que solo uno mismo puede decir que es o que no es.
Aparte mis comentarios no apuntan a usted en particular sino que trato de que sea un enfoque general de una situación que puede o afecta a todos o algunos o no.

Gracias por el cumplido de que mi punto de vista es metafísico o filosófico, aunque no creo que lo sea, solo trato de pensar de vez en cuando y sobretodo ser coherente y razonable, cosas realmente difíciles hoy en día para todos o para la gran mayoría al menos.

Con respecto al post de hoy, en su momento no debió ser una situación agradable aunque el tiempo tiende a apaciguar las cosas o por lo menos a suavizarlas. Aunque el recuerdo de ese momento queda y no sea muy bonito.

Eso me recuerda una frase
La ofensa es como un buen haiku (Breve poema japonés de tres versos): puede ignorarse, desconocerse, perdonarse o borrarse, pero nunca puede ser olvidada.

Pero lo bueno es que descubrirán o ya lo saben que sigue siendo la misma persona que conocían y amaban. Aun cuando una faceta o parte de uno no sea como quisieran que sea que no es ni bueno ni malo sino que es el recorrido del propio camino y de la búsqueda del significado y la felicidad.

Saludos y Éxitos.

Unknown dijo...

Increíble lo del haiku! Muy!

Anónimo dijo...

Hola.
Hoy encontre tu blog. Me encanta la manera en la que escribes.
La verdad debe ser muy dificil pasar por esas situaciones, yo aun no las experimente.
Un saludo!